"La nueva ola de violencia" con años de existencia

Si en este momento googleas “las ciudades más violentas del mundo” y abrimos la página de Wikipedia en la cual se desglosa una tabla de acuerdo con las tasas de homicidio podemos ver que las primeras seis son ciudades en México que en total se muestran 18 ciudades en México de las 50 que enlistadas en la tabla. México ha sido víctima en los últimos años del incremento de violencia. Como ciudadanxs mexicanxs hemos presenciado en estas pasadas semanas noticias desgarradoras, ¿a qué grado ha llegado la violencia?, en específico el crimen organizado: la masacre en Reynosa, Tamaulipas, la toma de Aguililla en Michoacán por parte del Cartél Jalisco Nueva Generación (CJNG), el asesinato de migrantes guatemaltecos en Tamaulipas, hasta el punto que el consulado de Estados Unidos emitió la semana ante pasada una alerta restringiendo operaciones y recomendando a ciudadanxs estadounidenses que no viajaran a Tamaulipas ni áreas cercanas.
Se ha llegado a tal grado de violencia que se ha hecho algo cotidiano, el comentario de “es peligroso, pero ya en cualquier lado pasa”. Se normaliza este tipo de sucesos como si fuera algo sumamente cotidiano y no una violación de derechos y de leyes. Desde años se ha acusado al gobierno mexicano de venderse y ser testigo del crimen organizado, y esto se han visto plasmados en series y películas como Narcos: México, Rosario Tijeras, Somos, entre otras. Esta última es una dramatización basada en hechos reales de las personas que sobrevivieron la masacre de 2011 en Coahuila de la cual todavía no se sabe cuánta gente fue desaparecida ya que la investigación oficial solo tiene información de 42 personas pero se estima que pudieron haber sido 300, se sabe que fue un trabajo del crimen organizado. Da miedo solo saber que esta historia no es una trama de una película de acción, sucedió y podría volver a suceder.
Como se puede observar esta ola de violencia no es algo nuevo para el país ni para el gobierno, ha venido sucediendo desde años. Y lo más frustrante es que a veces las acciones del gobierno no son suficientes para poder contener la violencia. Con lo que está sucediendo en Aguililla, Michoacán el presidente de la república, AMLO, ha pedido en su mañanera “que no se tome el camino de la violencia, de la confrontación , que hagamos a un lado el odio, el rencor; que llevemos a la practica el principio del amor al prójimo, que no nos hagamos daño, no a la violencia, sí a la paz, al diálogo” y hasta prosiguió diciendo su frase famosa “abrazos no balazos”.
La respuesta de AMLO, en mi opinión, es una que no tiene pertinencia en una situación tan seria como la que está viviendo el municipio de Michoacán, y más al no ser un caso aislado sino una situación recurrente en México. Se entiende la razón de alentar a que el pueblo no utilice la violencia puesto a que esto sería una violación directa al Estado de Derecho, pero al mismo tiempo, la gente ha llegado a su límite por la ineficiencia de los gobiernos pasados y el actual, por lo tanto, deciden que lo mejor es lidiar con el problema por sí mismos. El alza de homicidios a nivel nacional, según datos de la INEGI, empiezan aproximadamente en 2008 desde el cual no se ha visto una mejora significativa en las cifras. Hoy en día este sigue siendo el caso en esta presidencia ya que en los dos años y 6 meses que lleva AMLO se han acumulado 72, 892 homicidios reportados, esto al tratar de promediarlo da 96 víctimas al día. Y si se quiere comparar con otros sexenios, la cifra de homicidios en 30 meses durante la presidencia de AMLO es el doble de homicidios en el mismo lapso de los primeros 30 meses durante el sexenio de Calderón. (basado en datos de El Financiero)
A pesar de estas cifras no puede hacer crítica solamente al actual presidente, ya que la violencia que se vive es sistemática y está arraigada desde hace años, no es algo que se pueda arreglar de un día para otro, pero si debiese de existir un plan de acción continuo sin importar el candidato a presidencia, ya que es un problema que afecta a todxs lxs mexicanxs. Se sabe que la violencia en México es una constante, en unos estados más que en otros, y por esto es inaceptable el ver que muchxs funcionarixs dejan de lado este tema o hacen lo mínimo necesario para quedar bien. Esto debe de cambiar, ya que la función del poder ejecutivo es poder garantizar la gobernabilidad. Con esta alza de violencia llega un punto donde el país pierde su gobernabilidad y, al mismo tiempo, su gobernanza.
Parece ser que este tema es uno de los temas que no son controversiales en el ámbito político, ya que se puede llegar unánimemente a la decisión que la violencia y el crimen organizado deben de ser erradicado para el bien de todxs. Aún así es muy complejo, ya que no se puede resolver rápidamente o solo por un sexenio ya que debe de ser constante la importancia. Cada que reviso las noticias me percato que hubo una balacera o un evento violento y el encabezado suele ser “nueva ola de violencia” insinuando que en algún momento se pudo tener un país seguro y no uno de los países con mayor cantidad de ciudades con altas tasas de homicidios.




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